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lunes, 7 de mayo de 2018

HECHAD TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL

      HECHAD TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL

                              Lectura 1ª. Pedro. 5:6/11
                                 Texto: 1ª. Pedro. 5:7  
“echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros."

            Mis queridos amigos, lectores y hermanos en la fe que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
            Las circunstancias de esta vida, nos ha llevado de una forma u otra a vernos constantemente involucrados en situaciones que la propia carne trae consigo, toda vez que como dice el Señor; la carne está enferma y por esta causa no
somos ajenos al dolor, a las enfermedades y a toda suerte de vicisitudes que como débiles en ella afectan de una manera u otra nuestro estado emocional, y porque no, nuestro estado espiritual cuestionándonos el 
                        ¿Por qué?
            Que el Señor nos ayude a aplicar su verdad en nuestro corazón, para que podamos caminar a través de tanta vicisitud y prueba, ante la plena y escudriñadora luz de la verdad de Dios.
            No cabe la menor duda que tocante a estas circunstancias cada cual siente su vacío y dolor, y que altera moralmente nuestra carne y afecto depresivo. Creedme que lo comprendo; porque la idoneidad y el hijo dado por Dios dejan un profundo vacío cuando esta o este falta; y es muy cierto que esto ocurra así, ya que en ocasiones el consuelo se nos hace pobre y la resignación débil: Marta se expresaba más o menos con estos mismos términos diciendo al Maestro: Señor, sí hubieses estado aquí, mi hermano no hubiera muerto (Jn.11:21)
            Tal es la expresión natural de la carne; he visto el dolor corporal que arrancaban en hermanos preguntas como estas: ¿Por qué a mí Señor? ¿No llevaste tú nuestras enfermedades, no soy tu hijo, hasta cuando Señor?  Y esto es muy evidente por la aguda angustia que proporciona el dolor y la impotencia de quien así padece. Job. 3:3  lo expreso de esta forma: “Perezca el día en que yo nací”  No obstante la experiencia del Apóstol puede ser muy edificante y consoladora en todos estos casos al decirnos: ¿quién nos apartará del amor de Dios?...(Ro.8:35/39)  
            Así que, debemos traer siempre a nuestra memoria y no dudar nunca de la posición en que nos ha colocado la Gracia de Dios en Cristo: “vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col.3:3/4)  Y de todos es sabido que las Escrituras nos alientan a presentar nuestras peticiones delante del trono de la Gracia de Dios, y se nos antoja como que nos parece que Dios no nos oye; cuando el espíritu nos recomienda que “por nada estemos afanosos, sino que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil.4:6) ¡Eh aquí el fondo de la cuestión,! Que nuestras peticiones siempre han de estar supeditadas a un estado de absoluta dependencia de Dios. ¿Seremos tan torpes y cortos de vista que apenas podamos ver que en todas y cada una de nuestras tribulaciones Dios busca en nosotros hacernos testigos de su dependencia? Podrá disciplinarnos pero será para obtener de nosotros, en nuestra debilidad fortaleza con benditos resultados en beneficios  salvíficos, no tan solo para nosotros sino también para los demás.
                        Supeditados a su dependencia
            Debo confesar que el tema es muy complejo y necesita mucha más meditación; (Estas son algunas de las meditaciones y reflexiones mantenidas con mi esposa durante su larga enfermedad de cerca de 20 años por un cáncer detrás de otro) pero me impulsa un deseo de poder ser de ayuda y clarificar en lo posible a sosegar ciertos corazones atribulados por causa de enfermedad, depresión, debilidad espiritual y por el profundo vacío que deja la pérdida de un ser querido.  Y esta es mi pobre reflexión: ¿Es el enfermo para el médico o el medido para el enfermo? porque si el enfermo es para el médico ¿Sabrá el enfermo decirle al médico cual es el remedio para su enfermedad? Mis queridos amigos y hermanos; quien sabe el remedio para nuestra enfermedad es el médico y no el paciente, y permitirme que os diga que pedimos al médico divino lo que nosotros creemos que nos va a ir bien y no nos sujetamos a su plena voluntad y dependencia.
            Fijémonos lo que leemos en 2ª. Cor.12:7/9 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Y pregunto, ¿Cómo es que el apóstol Pablo pidió que se le quitara el mensajero de Satanás y no recibió? En su ruego no fue escuchado, rogó, imploro por tres veces pedía la medicina que él creía le convenía, pero Dios sabe la enfermedad verdaderamente que le agrava “Bástate mi gracia” fue su medicina; así podemos decir que no fue oído conforme a su propia voluntad, y sin embargo lo fue para su salvación y propósitos divinos.
            No podemos escudriñar los arcanos de Dios, pero sí podemos reflexionar sobre los hechos históricos que por su gracia e infinita misericordia nos ha dejado en su palabra escrita para nuestra admonición. Leemos en el Salmo 22:1/2 y encontramos el espíritu de Cristo en su clamor: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mí clamor? El no fue oído para nuestra salvación y cuando deseaba fervientemente que “pasara de él aquel vaso de amargura,” consciente de su voluntad la pospuso a que fuera la voluntad del Padre. No olvidemos hermanos que Cristo  fue tentado en todo según nuestra semejanza, (Hbr.4:15)  y que la prueba en la

Tentación de Cristo, estaba dirigida a que usara de sus atributos divinos; nuestra prueba y tentación es para que usemos nuestros recursos humanos.
                        El tiene cuidado de nosotros
            Somos exhortados por el apóstol Pedro a que nos  Humillémonos, bajo la poderosa mano de Dios, para que él nos exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros, (1ª. Pdr.5:6/7)  Y esto es muy importante para nosotros, puesto que si esto no fuera así, ¿Cómo podíamos ser testigos de su dependencia? Así qué, si soportamos la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Hbr.12:7)
            Os había dicho que este es un asunto muy complejo, y toda mi intención ha estado destinada a que comprendamos la importancia que tiene a que nos ajustemos en todo a su voluntad y dependencia, esto dicho así; parece muy sencillo
pero soy consciente que no lo es tanto para los atribulados;  por otra parte no debemos dar ocasión en nuestro dolor a desmayar  y  a poner en duda,  que todas las cosas nos ayudan a bien. (Ro.8:28) No podemos andar dudando apoyándonos y en ocasiones escudándonos en nuestras debilidades por una enfermiza carne, esto sería muy peligroso y nos podía ocurrir
y en esto tendréis vuestra propia experiencia; de haber usado algún calzado que nos apretara o frotara alguna parte del pie, y nos damos cuenta como la propia naturaleza desarrolla en esa parte una cubierta de piel que va endureciéndose protegiendo así la carne más tierna, hasta que se produce una duricia para siempre dolorosas.
            Hermanos y amigos, se trata de no justificarnos así de lo que ha sido nuestra desasosegada voluntad y no por querer excusarnos en una carne débil vayamos adquiriendo un doloroso callo, que como parte de nuestra carne dependamos
en nuestro andar más de él que de la plena voluntad y dependencia de nuestro Dios.
            Por consiguiente no desmayemos, Dios nos ha dado por su Espíritu recursos suficientes para depositar en él toda nuestra dependencia, sabiendo de antemano que él conoce el intento de nuestro corazón.  Y de igual manera el espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.(Ro.8:26/7)
            Esta ha sido mi reflexión, sobre la duda que ha nuestra mente trae como interrogantes los muchos  ¿Por qué?  Y quisiera haber sido de ayuda para los corazones que pasan o han pasado por alguna de las experiencias dolorosas que se sufren en la carne.
            Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. (2ª.Cor.1:3/4)
                                                             V. Ibáñez
           

viernes, 23 de marzo de 2018

LA LEALTAD AL DIOS ÚNICO

            LA LEALTAD AL DIOS ÚNICO
                          Lectura: Daniel  1:1/20               
                                Texto: 1:8
“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía….

            El libro de Daniel, se caracteriza por revelarnos el carácter único del Dios de los israelitas (y el nuestro)  y su supremacía sobre todos los dioses paganos; testificada por la experiencia personal del profeta y autor del libro.     
            En la parte primera, cap. 1 al 6, Daniel nos relata unos episodios históricos y algunas de sus vivencias personales en la corte del rey de Babilonia, y nos muestra, que el Dios de los israelitas es omnipotente y el único Dios viviente que obra con su poder, en cualquier de las circunstancias en que nos podamos encontrar; en pleno contraste con el gran poder mundano que nos ofrece todo, “si postrados le adoramos.” Aquí, en esta lectura, encontramos todo el propósito, como la tentación y victoria moral, de este joven hebreo cautivo del rey Nabucodonosor en Babilonia y lejos de su tierra.
Este episodio de la historia, ha de interesar siempre a todo cristiano, por cuanto es una clara lección y amonestación para todos aquellos que sean tentados a sacrificar sanos principios en aras del placer, la comodidad y la indiferencia; (excusándose en la consabida frase de que “los tiempos han cambiado,” muy en boca de algunos líderes responsables,) dejándose arrastrar como peces muertos, por las corrientes turbulentas y siempre cambiantes de las costumbres mundanas. Y lejos de parecer este episodio, como muy interesante para la juventud; lo cierto es, que interesa siempre, a todo creyente; independientemente de la responsabilidad que tenga en la iglesia; porque aquí, se trata de testimonio, de contra corriente y en ello debemos estar todos involucrados, si queremos honrar y glorificar a nuestro Dios; puesto que aun siendo antigua esta historia, no deja de tener connotaciones contemporáneas o de actualidad.

I.-  CONDICIONES EN LA DEPORTACIÓN
             Por lo relatado en este capítulo, podemos apreciar las condiciones adversa de estos jóvenes hebreos, vencidos y deportados a  causa de un mal comportamiento y reinado del rey de Judá, Joacim o (Joaquim) que hizo lo malo ante los ojos de Dios ( 2ª.Rey.23:37)
Pronto las intenciones del rey, fueron manifiestas, pues trato de involucrarlos en los quehaceres del reino y en toda cultura caldea, con el objeto, sin duda, de anularles su personalidad; puesto que sus nombres que encerraban un precioso simbolismo y que estaban relacionados con los atributos de Dios; fueron cambiados por otras que tenían vinculación con los dioses paganos babilónicos.
Así, Daniel: que significa -Dios es mi Juez –  fue cambiado por Beltsasar;  (Príncipe de Bel) uno de los dioses babilónicos.
Ananías; que significa (Dios es misericordioso o de gracia) por Sadrac;  (mandato)  del dios aka-luna).
             Misael; que significa (¿quién como Dios?),  por Mesac; esto es, (alguien que pertenece a la diosa mesac).
            Azarías; que significa (Dios es ayudador), por Abed-nego (siervo de Nego) un dios caldeo.
            Tales circunstancias, eran más que suficientes, para desmoralizarse y ceder a cualquier de las pretensiones del rey.
            Sin embargo estos jóvenes judíos, determinaron vivir de acuerdo con la ley de Dios, proponiéndose en su corazón, el no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni del vino que el bebía.
            No es fácil imaginarse ahora y en tales circunstancias, que pudieran poner condiciones a quienes les tenían cautivos por un rey déspota, de cuya voluntad y palabra dependía la vida o la muerte de cualquier cautivo.
            Mis queridos lectores, la historia nos ha dejado numerosos acontecimientos de cómo en peligrosas circunstancias Dios nos ha sacado de ellas,  al hacer frente con nuestro testimonio y dependencia en él no mancillar nuestra conciencia por sucumbir a cualquier proposición mundana: Y esta es la realidad de Daniel, puso Dios en gracia y buena voluntad con el jefe de los eunucos; y leemos más; Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.
            II.-  LA TENTACION. Vrs. 5/10
                Santiago en su epístola, cap. 1:14, nos declara como somos tentados, nos dice: que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido
            Naturalmente que fueron tentados a adoptar las costumbres del país y alcanzar así un gran puesto en el gobierno, tenían a su disposición un brillante porvenir, comida abundante como la del rey; cambio de costumbres, cambio de nombre, lejos de su tierra: ¡Quién lo podía saber o llegar a reconocerlos!  Era una buena oportunidad para ser tentados a ceder a la voluntad real y sacrificar su buena conciencia abandonando la fe en su Dios, sin molestias por parte de sus opresores, al fin y al cabo, podían justificarse: Si su rey Joacim, había sucumbido y su ejemplo fue tan desastroso que, hizo lo malo ante los ojos de su Dios; ¡Por qué ofrecer resistencia alguna.¡
            Tal vez hubiese sido una buena escusa; y no dudo que sea la actitud de algunos que fijándose más en el hombre sumergido en el cambio de los tiempos, olviden su testimonio y su dependencia de Dios nuestro salvador a quien le debemos Lealtad.
            III.-   DANIEL SE PROPUSO.
            El propósito de Daniel nos enseña una buena lección  o ejemplo a imitar, sino a tener en cuenta; porque un creyente sin propósitos, es semejante a un buque sin timón, sin carta marina, sin brújula; expuesto a fluctuar a merced de todo viento de doctrina. Efe.4:14
            En algún sitio leí  ciertas máximas  que se expresaban así: “El incrédulo podrá tener una razón, pero ninguna esperanza para esa razón: El hipócrita podrá tener una esperanza, pero ninguna razón para esa esperanza: El creyente cristiano,  nos ha de enseñar que tiene un propósito o razón para su esperanza, y una esperanza para su propósito o razón. Daniel, se propuso guardar su conciencia limpia respecto a Dios, su verdadera esperanza y razón.
            Este joven, que como hebreo fue educado en los principios de una moralidad muy diferente e infinitamente superior a la de los babilonios; e instruido en una doctrina anti pagana, tenía una conciencia cultivada en el principio del temor a Dios; de ahí su propósito de no someterse a una voluntad contraria a sus propias convicciones, aun cuando el mayor potentado de la tierra lo mandara.
            Fue leal al manifestar sus convicciones y propósito de no contaminarse, con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidiendo al jefe, que no se le obligase a contaminarse (Vrs.8)  Queridos hermanos; en los tiempos en que vivimos, se necesitan creyentes, jóvenes, líderes y maestros, que sepan salvaguardar, los principios de una moral y ética que recibimos de nuestros pastores, los cuales nos hablaron de la palabra de Dios, en circunstancias muy adversas, sin fluctuar de sus convicciones reales.
            Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hb.13:7/8
            IV.-  EL PREMIO A LA LEALTAD
            Jamás podremos comprender la forma y manera del proceder de Dios con todos los hombres, máxime en un mundo gentil que parecía triunfar sobre Dios y su pueblo cautivo; es cierto que fue un periodo crítico en la historia de Israel, pero también fue una época para que el Dios de Israel efectuara maravillas a favor de sus hijos: Así leemos que “Dios puso a Daniel en gracia y buena voluntad con sus superiores; lo cual redundo en conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias.”
            La prueba de la fe y lealtad fue un premio moral sobre la voluntad del rey que cedió a su ruego. Fue un premio físico pues recibieron un rostro mejor y más robusto que el de los otros muchachos. Fue un premio intelectual, al alcanzar entendimiento e inteligencia, diez veces mejores que todos los magos. Fue un premio espiritual, porque Dios le dio entendimiento en toda visión y sueños.
            Hermanos y amigos, no cabe duda, que el secreto de la victoria o premio de estos jóvenes, estaba y radicaba en su fe, confianza y esperanza en el Dios vivo, siendo leales a la conciencia y apegados a los principios de la palabra que conocían; Daniel y sus compañeros, son un ejemplo vivo de la conservación de esos principios.
Nadie de nosotros, en semejantes circunstancias, y en estos tiempos en que vivimos, nos hubiéramos atrevido a hacer la prueba de fe, como ellos la hicieron.  (Vrs.12/13)

            Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra fe, (esperanza) porque fiel es el que prometió. Hb.10:23

                                                                      V. Ibáñez       
Comentarios:
Vicenteibanezsaez@hotmail.com      

           

sábado, 13 de enero de 2018

EL DEBER, LA CONDUCTA Y EL CARÁCTER DEL CREYENTE

                      EL DEBER, LA CONDUCTA Y EL
                        CARÁCTER DEL CREYENTE
                                   Romanos. 12: 1-2
        “Os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
         vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a
                        Dios que es vuestro culto racional. ….

            Con el capítulo11, llegamos a la terminación del contenido doctrinal de esta epístola.
            El ella el apóstol Pablo, ha anunciado el Evangelio de la  justificación por la fe, ó el camino de la salvación por el cual el pecador es reconciliado con Dios por la fe mediante Cristo.
            Hemos estado escuchando el gran argumento sobre la Justificación, (cap.1-5) la Santidad (cap.6-8) y la Redención final de Israel (cap.9-11)
            Ahora en estos capítulos 12 al 15, oímos la voz del apóstol anunciando el mensaje del Señor, (como consecuencia de sus conmiseraciones y como frutos de su Justicia relatados en los capítulos anteriores,)  sobre el deber, la conducta y el carácter del creyente.
            La Escritura, es decir, su Señor y Autor, no nos da el terrible don de un precepto aislado y en el vacío. Sus mandamientos descansan sobre una base de motivos convenientes y capacita al creyente que los tiene que guardar, con la potencia de una presencia viviente que reside en él por medio del Espíritu Santo. Esto lo hemos apreciado en esta epístola, como en la de los Efesios y Colosenses, donde son presentados hechos y verdades eternas, como deberes ó preceptos presentes.
            Así, el apóstol nos dice; como un creyente que ahora descansa en Dios y le ama y en quién Dios mora; (no solo en lo general, sino en lo particular)  debe y tiene que andar y agradar a Dios y cómo hacerlo. (1ª.Tes.4:1)
            Todo este capítulo, los siguientes y cada uno de los detalles expuestos, llegan a ser para el creyente, no solo asunto de deber, sino de posibilidades de conducta, de servicio y de esperanza en el carácter, por esa buena voluntad de Dios que nos ha de ser agradable y perfecta.
            Mientras tanto; no permita Dios que ese “enseñar” como “vivir” sea jamás dado por instructores o enseñadores imprudentes enseñando y predicando tan solamente los “privilegios” de un evangelio secularizado y sincrético, cargado de tintes sociales sin contenido moral y sí de “filosofías y vanas sutilezas” (Col.2:8) que no presupone una novedad de vida mediante el despojamiento de los pecados de la carne. Pablo enseñaba y predicaba un Evangelio de “novedad de vida” y se esforzaba en demostrar la vinculación existente entre la Salvación y la Santidad.
            Al acercarnos ahora a las reglas de santidad que tenemos en estos últimos capítulos, recordaremos que la Santidad es el propósito
y el resultado de todo el Evangelio; es en verdad una “evidencia de vida” es la expresión de vida, es la forma y la acción en que la vida nueva debe ser manifestada.
            I.- PRESENTAR VUESTROS CUERPOS EN SACRIFICIO
            Este primer versículo nos trae a la memoria el cap.6 de Romanos, vers. 10/13…Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado… antes presentaos a Dios como vivos de los muertos…y nuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” Allí leemos por primera vez, que somos muertos con Cristo y que por eso ahora debemos andar también en novedad de vida, como vivos de los muertos.”
            Aquí, en este primer versículo, viene a corroborar lo mismo, pero el apóstol llama a esta “presentación” un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios; en contraste con los sacrificios del Antigua Testamento que se matada ó sacrificaba a la víctima. Pablo nos exhorta a que presentemos nuestros cuerpos a Dios como victimas vivientes: Las vestiduras y el incienso del templo desaparecen aquí, el creyente individualmente es a la vez, sacerdote, sacrificio y altar, se inmola así mismo al Señor en la expresión del apóstol, vive más no ya para sí mismo. Nosotros no morimos a nada sino al pecado y al mundo. 
            Sí, Pablo dice: “ofreced vuestros cuerpos,”  lo que supone evidentemente ante todo, es el sacrificio del espíritu y del corazón, es por decir; -utilizando el lenguaje del apóstol,- la totalidad del ser humano, (1ª.Tes.5:23) la vida entera en todas sus manifestaciones: Así concluimos que esta persona entera, completa, ha de volverse en un sacrificio vivo a Dios.
            ¿Y cómo puede el cuerpo volverse en un sacrificio? No más que haciendo lo que el Señor Jesucristo hizo: El, en los días de su carne, (Hbr.5:7) sirvió a los hombres, ordinariamente, solo por medio de su cuerpo, caminando hacia ellos, -no en consejo de malos, ni en camino de pecadores, ni reposando en silla de escarnecedores-, (Sal.1:1) hablando con los labios las palabras que son del Espíritu y Vida, sin engaño en su boca, presentándose ante el Mundo como obrero que no tiene de que avergonzarse (2ª.Tim.2:15) y a quien nadie lo podía redargüir de pecado.(Jn.8:46)
            Recordemos que no solo nuestra alma es salvada y pertenece a Dios, también nuestro cuerpo ha sido comprado a un precio muy alto (1ª. Cor.6:20 y 7:23) y todavía espera también su redención completa. ( Rom.8:23)  Con todo ello, quiero decir que un creyente es un hombre entre los hombres, pero correspondiendo al carácter de esta epístola es un hombre salvado, liberado, apartado del mundo y quien como tal se ha de manifestar en su andar (vivir) en su presencia, esto es, compuesto (1ª.Tim.3:2) cuidando de su compostura en vestir, en carácter, en personalidad, en su hablar, en sus diversas relaciones en las que se pueda hallar, sea en la iglesia ó en el mundo.  “Para que ya el tiempo que queda en la carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios” (1ª-Pdr.4:2)  Sin la entrega del cuerpo es decir, sin esa entrega: ¿Qué diferencia habría entre un hombre creyente que cree en su Salvador y otro hombre que no creyere? ¿Dónde estaríamos en cuanto a los demás hombres desde el punto de vista de Dios?
            No son pues, mandamientos o exigencias legales el terreno sobre el cual hemos sido colocados, sino como vivir y servir agradando a Dios, porque esto, según Pablo, es nuestro culto lógico, razonable o inteligente, y por lo tanto implica un servicio, un culto, que es digno o apropiado de una criatura racional sobre la cual se ha derramado la misericordia de Dios: Tal disposición de entrega es agradable a Dios y es y debe ser, nuestro verdadero culto espiritual de adoración ofrecida por mente y corazón sobre el altar, sacrificio y ofrenda viva de nuestro cuerpo; esta es sin duda la clave para la vida exterior de un creyente.
            II.NO OS CONFORMÉIS A ESTE SIGLO
                Con estas palabras el apóstol añade a la consagración personal a Dios, un segundo propósito, el guardarnos de las influencias del mundo; la santificación, (el sabernos separar del predominio del mundo)
            No basta caminar en separación para con el mundo exteriormente, al apóstol quiere que intervenga ahora, la razón, la inteligencia, el entendimiento y sentimientos; precisamos la continua renovación de todos y cada uno de estos valores expresados. (Efe.4:23)  “Renovaos en el espíritu de vuestra mente”
            Se trata de nuestro estado y vida interior, Pablo nos exhorta a vivir creciendo, transformados en un progresivo cambio intimo de conducta, por la renovación de nuestra mente de tal manera que podamos experimentar cual sea la voluntad de Dios, - la buena voluntad de Dios – que en tales condiciones nos ha de ser agradable.
Es un proceso -no una crisis – creced, vivir, reformaos, renovad vuestros entendimiento, no vivamos conforme a este siglo, (mundo) a esta edad que nos ha tocado vivir.
            No nos conformemos, esto es, no permitamos que el mundo a nuestro alrededor, nos meta dentro de su molde; permitamos que Dios forme de nuevo cada día nuestra mente desde lo más intimo de nuestro ser, para que nuestra actitud y postura no adopte o imite la moda y costumbres siempre pasajeras y cambiantes de este siglo.
            El origen de este proceso reformador y renovador, esta sin duda alguna en la liberación de nuestro cuerpo al serle entregado: Pablo nos hace un llamado exhortándonos a un santificarse (separarse)  progresivo de sí mismo y a un crecer constante dentro de la Gracia de Dios. (2ª.Pedr.3:18 – Ef.4:15)
            En proporción en que seamos “entregados” al Señor, en justa realidad, estaremos por su misericordia liberados para crecer y vivir según la aplicación que hagamos de la renovación de nuestra mente, a fin de poder experimentar su bendita voluntad. En 1ª.Cor.2:6 el apóstol Pablo nos dice que: “nosotros tenemos la mente de Cristo”  es decir, la capacidad de comprobar, apreciar ó discernir, cual sea la voluntad de Dios en relación al deber, la conducta y el carácter ante el mundo y la iglesia.
            III.-  CUAL SERÁ NUESTRA ACTITUD Y CONDUCTA
                Soy consciente del tema  tan delicado que estos versículos encierran con respecto a la consagración y santificación del creyente, y por todos los demás de los cap. 12 al 15 de esta epístola en relación
al deber, la conducta y el carácter de los hijos de Dios: Por consiguiente no trataré de exponer toda una tesis Novotestamentaria de cuáles han de ser nuestras relaciones y comportamientos en este siglo, mundo ó edad en que vivimos, porque sin duda discreparía de muchas opiniones y conductas que no han reparado en pensar o discernir, la clase de molde con la que tal vez puedan estar concebidas o moldeadas.
            La transformación de nuestra mente ó entendimiento, ha de ser progresiva – no para adecuarla a las costumbres y conductas de este mundo – sino bien claro lo expresa el autor de la Escritura; para que experimentemos cuál sea la buena voluntad de Dios” en otro lugar al apóstol escribe esta regla; “si pues coméis o bebéis ó hacéis otra cosa, hacerlo todo a Gloria de Dios” (1ª.Cor.10:31)
            El apóstol recuerda a los corintios en 2ª. 6:14/18  ciertos contrastes dignos de su lectura, para terminar diciendo: “Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2ª.Cor.7:1
            Existen en la Santa Escritura, suficientes ejemplos de actitudes, de cómo no ha de ser nuestra relación y conducta en este mundo y que se escribieron  “para nuestra enseñanza” Rom.15:4, y a una de ellas quisiere referirme; por lo que os invito a leer en Génesis. 26:1/33  Esta historia real, tiene unas connotaciones aleccionadoras a las cuales me voy a referir, sin entrar en todos sus detalles.
            Isaac descendía a Egipto y fue el Señor quien le dijo: No desciendas, habita en esta tierra y seré contigo. Vers.2/3  Gerar era la ciudad fronteriza con Egipto donde residían los Filisteos y pertenecía a la Canaán prometida. Vers.3/4  Habitó pues Isaac en Gerar;  - aquí hallo Abraham dificultades y penas, lo mismo que Isaac su hijo; donde Abraham negó a su mujer, lo mismo hizo Isaac;-  esto demuestra el ambiente e influencia mala que ejercía aquel lugar. Vers.7
            Su situación allí no era nada halagüeña, fue arrastrado por las circunstancias, a altercados, riñas y envidias, fue adaptándose al molde o modelo de aquella sociedad, hallándose en una posición falsa; es cierto que el más mínimo desvío del camino derecho conduce a la debilidad espiritual: ¡Sí! es cierto que el Señor le dijo: “Habita en esta tierra” pero la actitud personal de negar y adaptarse en aquella sociedad fue personal; no obstante diré, que Dios da a veces órdenes morales adaptadas al estado espiritual en que nos encontramos, para llevarnos luego al justo aprecio y sentimiento de tal estado.  (Caso de Pedro, cuando negó al Señor) Sin embargo aquel año, “hallo ciento por uno y tuvo grande hato de ovejas, de vacas y gran apero de labranza”   
            El Señor le dijo “seré contigo”  y por lo que se desprende en las bendiciones, lo fue, pero las bendiciones que podamos disfrutar no prueban que nos hallemos en la condición deseada por Dios, hay para mí, una gran diferencia entre la bendición del Señor y su presencia.
            Fue necesario apartarse y salir de allí hasta Beerseba, y en ese apartarse y salir, fue cuando el Señor le dijo: ahora “Yo soy contigo” vers.24  no fue como antes, “seré” sino “yo soy contigo” algo real, fue preciso la separación, no tan solo para recibir la bendición del Señor, sino al Señor mismo.
            Desde el momento que diera el primer paso para salir, entra en el gozo de la presencia del Señor, adorándole y edificando un altar, hubo un cambio interior y exterior espiritual que como consecuencia del mismo, dan testimonio los mismos Filisteos habitantes de aquel lugar; viendo ahora lo que antes no vieron; “hemos visto vers.28 que Jehová es  (algo real) contigo” reconociéndole como “Tu ahora, bendito de Jehová” vers. 29  ¿Cómo es que disfrutando de tantas bendiciones, los Filisteos no vieron que Jehová estaba en él? Porque una cosa es la bendición y otra su presencia en nosotros: Es posibles disfrutar de las bendiciones del Señor, y nuestros conciudadanos no ver al Señor, ni en ellas, ni en nosotros.
            La historia de los hijos de Dios ofrece numerosos ejemplos del mismo género: Pablo nos exhorta por medio del sacrificio de nuestro cuerpo cual altar y ofrenda, a la adoración, a sentirnos con El  y en El, no solamente en la posición que nos ha colocado, sino en la condición moral del alma.
                                                                        V. Ibáñez
                                                                                                              




                                                           

sábado, 14 de octubre de 2017

¿QUERÉIS ACASO, IROS TAMBIÉN VOSOTROS?

            ¿ QUERÉIS ACASO IROS TAMBIÉN VOSOTROS ?

                                Lectura: San Juan Cap. 6
                                    Texto: Jn.6:67
           ¿Queréis acaso iros también vosotros?

            El contenido de este capitulo, es el episodio más largo del ministerio de nuestro Señor Jesucristo en Galilea, y corresponde a su tercera estancia narrado por Juan, e incluye: El milagro de la multiplicación de los panes y peces (1/15), el del andar de Cristo sobre las aguas (16/21), el discurso de la sinagoga de Capernaum sobre el Pan de vida; (25/59  cierto es que antes hay una mención donde se describe, la búsqueda de aquellas gentes que habían sido alimentadas en la mencionada multiplicación de panes y peces, (22/24) y que por esta causa dio origen a la disertación sobre la conveniencia de buscar la comida que a vida eterna permanece; manifestando al propio tiempo a la multitud, el verdadero carácter de su venida como enviado de Dios y no como un Mesías temporal y político que pudiera satisfacer sus exigencias materiales.
            Su fama había llegado, por decirlo así, a su apogeo en Galilea y aprovecho para hacer de Capernaum su segunda estancia y centro de su actividad misionera, tras el rechazamiento de sus conciudadanos de Nazaret. (Lc.4:16/30)  En ninguna otra parte pronuncio Jesús tantos discursos y efectuó tantos milagros como aquí.
            Por lo que nos relata Juan, al día siguiente la gente fue tras Jesús, hallándole en Capernaum; pero el Señor sabia muy bien por qué le buscaban y prefirió manifestarles claramente, que su misión no era lo que ellos pretendían, sino todo lo contrario; anteponiendo ante ellos la prioridad espiritual ante lo material, y  es en este sentido que les habla, declarándoles que el espíritu es el que da vida, la carne y sus apetencias mas nobles de nada aprovecha; las palabras que ha pronunciado son espíritu y son vida y han de ser creídas y aceptadas por fe como obra de Dios.(29 y 63)
            El Señor Jesús les habló, a instancias de las preguntas que le formularon, sobre el pan que sus antepasados comieron en el desierto como “pan del cielo”  y les revela que él es el pan de vida, dado por el Padre que puede saciar toda hambre y sed espiritual de los hombres: Y sigue hablando y enfatizando que es el Padre quien les da ahora, el verdadero pan que ha descendido del cielo y da vida al mundo; vida sobre-natural eterna, no como sus antepasados que comieron del maná en el desierto y murieron, ¡No! Yo soy el pan vivo que descendió del cielo, si alguno comiere de este pan, vivirá eternamente, y este pan que es mi carne, yo la daré, por la vida del mundo.
            Es obvio, que el Señor Jesús les esta revelando que su carne (cuerpo) será ofrecido como sacrificio, por la vida del mundo; y sobre esta base de fe, esta carne y sangre, así sacrificada a de ser comida y bebida; esto es, apropiada para sí, a fin de permanecer en él y él en nosotros por la fe, hasta la resurrección  en el día postrero. (Que habite Cristo por fe en vuestros corazones, Ef.3:17)
            Estas cosas pronuncio Jesús en la sinagoga, y al oírlas sus discípulos, dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?
            El Señor conoce el escándalo que sus palabras  han causado, pero no revoca ni mitiga nada de lo pronunciado, antes insiste en su procedencia divina y manifiesta una vez más el sentido espiritual de sus palabras, como espíritu y vida, de tal forma que deshace por completo cualquier intento de interpretarlas en un sentido canibalista, como ellos lo hacen. vrs.52  En realidad ellos manifestaban de esta forma, su verdadero retroceso de Dios y cuan lejos estaban de lo establecido en Lev.17, cuya prohibición estaba claramente decretada; pues toda carne sacrificada, había de ser traída a la puerta del tabernáculo y ser ofrecida su sangre en el altar y de ninguna manera ser comida.
            Aquellas gentes salieron disgustadas y muchos de sus discípulos se volvieron atrás, y ya no andaban con él, dejando solo a los doce apóstoles; lo cual dio pie al Señor para formularles la siguiente pregunta.
¿Queréis acaso, iros también vosotros?
 I.-ESTA PREGUNTA ENCIERRA UN SENTIMIENTO  DE  FRUSTACIÓN
                La no comprensión de su enseñanza era evidente y queda relatada  en este capítulo, por las impresiones y actitudes de aquellas gentes, que tan solo les convenía como rey, (vrs.15) ante la realidad de la señal de la multiplicación de panes y peces: ¡Aún le increpan! ¿Qué señal que obras haces tú? (vrs.30)  murmuraban en cuanto les declaró que él era el verdadero pan descendido del cielo, (vrs.41/42) no llegaron al entendimiento espiritual sobre el comer su carne; entendiéndolo en un sentido literal de antropofagia, lo cual estaba prohibido por la ley. (Lev.17)
            Todo ese cúmulo de incomprensiones y la deserción de muchos de sus discípulos, causaron en él un sentimiento de frustración, al ver que todo ese esfuerzo por hacerles comprender que su palabra era toda ella en un sentido espiritual  e intimo, para que las personas que las oyeran, pusieran en ellas toda su confianza y fe, parecía inútil.
            Y de esta forma surge la pregunta a sus íntimos, a los que él escogió; expresando su estado de ánimo y frustración que como hombre no nos debe extrañar; puesto que él, en tal condición, no le podía ser extraño e insensible, la traición, el desprecio, el dolor y cuantas vicisitudes naturales a las que esta sujeta un ser humano: Y en todo eso, más que en nada, se parece Jesús a nosotros, porque siente y sufre, el desprecio, y la ingratitud, al no sentirse comprendido.
II.-  ESTA PREGUNTA VA DIRIGIDA A SUS APÓSTOLES.   
                Dijo Jesús a sus apóstoles: Porque los otros se habían vuelto atrás y no andaban con él: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Jesús quería tener una confesión, de cual seria la actitud de ellos ante tal situación de incomprensión y abandono.
            Entiendo yo, que más que una pregunta es una prueba dirigida a la libertad de elección. El no les suplica que se queden con él, sino que apela a su libre albedrío de decisión; no podían sentirse obligados a seguirle, pues él les dice: ¿Queréis?  Pone en la  voluntad de ellos la libre decisión. Pues lo cierto es que Cristo no quiere a nadie que le siga por la fuerza, por favor recibido o por deber. ¡No!, él solo reconoce el amor y la fe y esto es dado por el Padre. (vrs.44-65)  Esta actitud de seguimiento debe ser la fuerza motriz que ha de impulsar a todo hijo de Dios. Que el amor de Cristo nos constriña.(2ª.Cor.5/14)
            La pregunta que les hace, no va dirigida a sus inteligencias, ni alguna virtud de favores recibidos, ni siquiera va dirigida a que le tengan un sentimiento de pena o lástima; ¡No!  Cristo apela a la fidelidad en el andar con él por los caminos de la vida y a que le crean que el Padre le envío para que tengamos vida eterna.
            Pedro, parece haber comprendido lo suficiente de la persona y del mensaje de Cristo; el sabia que ningún otro maestro podía superar a Jesús en todas y cada una de las señales que él hacia siempre a favor de otros; comprendió la sumisión de Jesús al Padre que le envió, y del testimonio que constantemente daban de él.  (Vrs.37/40)  Por esta razón, el tuvo que responder haciéndose eco de los sentimientos de todos, diciendo: ¿A quién iremos?  Esto es, no podemos ir a nadie fuera de ti, porque; “tú solo tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”(Vrs.68/69)  Es el testimonio del conocimiento de las verdades cristianas, que tan solo pueden ser manifestadas por el asentimiento de la fe, que así responde.
            A estas declaraciones de Pedro, el Señor Jesús les hace una confesión, previniéndoles del peligro de apostatar de la fe, y profiere un vaticinio que pudiera ser un nuevo motivo de fe para todos los apóstoles cuando llegue a realizarse.   ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? (vrs.70)
            ¿No es cierto que estas palabras encierren una temible advertencia? ¡Y con qué profundo dolor debió pronunciarlas el Maestro!  Con todo, ahí esta él, para decirnos: “yo he rogado por ti, que tu fe no falte.” (Lc.22:32)
            Queridos todos, estas sencillas reflexiones, sobre la frustración de Jesús, ha de movernos a todos y a cada uno de nosotros, ha replantearnos nuestra actitud, frente al Cristo de Dios, y el efecto que pudiera producir en nosotros, ciertas deserciones de los que pudieran no andar con él, como debieran.
            Seguir al Señor fue la determinación de los apóstoles, y debe ser la nuestra; serle fieles reconociendo su poder divino. Y ante la pregunta formulada, nuestra respuesta ha de ser decisiva, en y para nuestra vida, de forma y manera que cambie nuestros gustos e intenciones del corazón, a fin de serle más fieles en ocasiones críticas, en la prueba, en la dificultad y en el dolor.    
           Que la contestación de Pedro, sea la nuestra también, de tal forma que confirmemos con ella, nuestra experiencia y fe.                                                                                        
“Señor, tú solo, tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”                                                                                     V. Ibáñez                    



           



domingo, 27 de agosto de 2017

Buscadores de Oro


Buscadores de Oro

En el pasado, cuando se descubrieron nuevos mundos, cuando nuevos territorios se exploraban, cuando se encontró en ellos metales preciosos como la plata, el oro, etc. En esos tiempos hubo una oleada de personajes, llamados "Buscadores de Oro", que se caracterizaban por tener un solo objetivo, encontrar aquella pepita que les daría el paso a una nueva situación, una nueva vida, aquella fuente de ingresos que les proporcionaría algún terreno para edificar un hogar, una familia, una estabilidad social.

De estas personas quisiera destacar solamente, el tesón, la tenacidad con que buscaban, las jornadas completas de ilusión, la esperanza por el premio.


Cuando alguno de ellos encontraba la "preciada pepita", se enteraba todo el mundo, los saltos de alegría, los chillidos, alertaban a los demás, que por fin había fruto de su trabajo, que había recompensa a su esfuerzo.

Quisiera asemejar por un momento las características de un "Buscador de Oro", a la actitud en esta vida de un Cristiano.


1ª Corintios 9 :25
Y todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible.

Este versículo, nos habla de lucha, disciplina, de premio o corona y de incorruptibilidad.

Corona, es símbolo de dignidad real, distintivo de nobleza, realeza, soberanía o autoridad, que se lleva en la cabeza.

Es figura de Reino, monarquía, esplendor, triunfo, honor, premio, galardón, recompensa.

En el Antiguo Testamento vemos como David se hace merecedor de ser coronado y como sus súbditos lo respetan y reconocen como Rey.


2º Samuel 12 :30  (En la conquista de Rabá, Joab...)
Entonces tomó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro y tenía piedras preciosas. Y fue puesta sobre la cabeza de David. También sacó mucho botín de la ciudad. ( unos 33 kilos + las piedras).

Hay otras coronaciones, acompañadas de unción y aplauso.

2º Reyes 11 :12
Luego Joyada sacó al hijo del rey, le puso la corona y le dio el testimonio; y le proclamaron rey. Lo ungieron y le aplaudieron diciendo: ¡Viva el rey!

Salmos 21:3
Le has salido al encuentro con las mejores bendiciones; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. (A David)

En esta última cita, vemos a Dios quien corona y reconoce a David.

Quisiera hacer aquí un alto, para reflexionar, para que hiciéramos nuestras las actitudes de los que buscan con lucha y ansia el premio o corona, de aquellos que son merecedores, dignos de recibir el honor y gloria por alcanzar los objetivos, las metas.

Siguiendo el hilo de lo expuesto, nuestras vidas se parecerían más a la de un atleta, en la cual no falta la disciplina, el entreno, el sufrir y la puesta en marcha de todas las capacidades, tanto físicas, mentales y síquicas; con un solo objetivo ganar, en este caso no vale solo participar.

Como figura, también hay coronas, que en nuestro caminar podemos obtener:

Proverbios 12 :4
La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la mala es como carcoma en sus huesos.

Proverbios 14 :18
Los ingenuos heredarán insensatez, pero los sagaces se coronarán de conocimiento.

Proverbios 14 :24
La corona de los sabios es su discreción, pero la diadema de los necios es la insensatez.

Proverbios 16 :31
Corona de honra son las canas; en el camino de la justicia se encuentra.

Proverbios 17 :6
Corona de los ancianos son los hijos de los hijos, y la gloria de los hijos son sus padres.

Isaías 28 :5
En aquel día Jehovah de los Ejércitos será corona de hermosura y diadema de gloria para el remanente de su pueblo.

Isaías 62:3
Serás corona de esplendor en la mano de Jehovah, y diadema real en la palma de tu Dios.

Zacarías 6 :14
Heldai, Tobías, Jedaías y el hijo de Sofonías tendrán coronas para gracia y memorial en el templo de Jehovah.

Estos versículos están envueltos de honor y gloria y nos invitan a una vida de lucha por el premio, galardón.

A la vez una vida llena de diademas y gloria, es símbolo de una vida bella y llena.

En el Nuevo Testamento vemos más coronaciones:


Cristo es coronado por nuestro pecado.


Mateo 27 :29
Habiendo entretejido una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha pusieron una caña. Se arrodillaron delante de él y se burlaron de él, diciendo: ¡Viva, rey de los judíos!

Juan 19 :2
Los soldados entretejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Le vistieron con un manto de púrpura.

Esta coronación fue más cruel, esta, fue la corona que debíamos llevar nosotros, pero Cristo la ciñe por nosotros y con ella obtuvo vida eterna para todo aquel que creé en El.

En el Nuevo Testamento, se nombra 3 veces la palabra DIADEMA y 18 STÉFANOS, que era el premio que recibían los atletas en los juegos olímpicos.

Era una guirnalda sencilla hecha de hojas de laurel, perejil, olivo o pino, que aunque hermosa, pronto se marchitaba.

1ª Corintios 9 :25
Y todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible.

La palabra de Dios, a través de Pablo, nos alienta a la búsqueda de premios ó coronas incorruptibles.

Trofeos que no caduquen, que permanezcan para siempre y más allá de nuestra vida aquí, por la eternidad.

Tales coronas no las pueden dar ningún ser humano, lo incorruptible solo puede proceder de Dios, por lo cual aquí deberíamos hacer otra reflexión, la que Pablo nos indica en :

2ª Corintios   4 :18
18  no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas.

Colosenses   3 : 1-4
 1. Siendo, pues, que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios.
 2  Ocupad la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra;
 3  porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
 4  Y cuando se manifieste Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros seréis manifestados con él en gloria.

Siguiendo, en el mensaje, nosotros mismos somos corona para otros:

Filipenses 4:1
Así que, hermanos míos, amados y queridos, gozo y corona mía, estad firmes en el Señor, amados.

1ª Tesalonicenses 2 :19
Porque, ¿cuál es nuestra esperanza, gozo o corona de orgullo delante del Señor Jesucristo en su venida? ¿Acaso no lo sois vosotros?

Somos corona de Pablo, el premio del evangelio que predicó.

Esto es una invitación a ser evangelistas, no portadores del nombre "Evangélicos" sino comunicadores del evangelio de Cristo, dando al mundo la dádiva que primero recibimos.

2ª Timoteo 2:5
Además, si algún atleta compite, no es coronado a menos que compita según las reglas.


Según Pablo, ¿ Cuales eran las reglas ?.

En el contexto del pasaje, Pablo dice que el soldado no se enreda en asuntos civiles y que ha de sufrir penalidades.

No debemos enredarnos en otras cosas o buscar otros premios que no nos corresponden.

A caso, como buscadores de oro, ¿ lo encontraremos sentados en una silla, ociosos y mirando a otro lado ?. Si no hay lucha no hay premio.

Hay más coronas para el creyente:


2ª Timoteo 4:8
Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han amado su venida.

Santiago 1 :12
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba; porque, cuando haya sido probado, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.

1ª Pedro 5:4
Y al aparecer el Príncipe de los pastores, recibiréis la inmarchitable corona de gloria.

Apocalipsis 2 :10
No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo va a echar a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Apocalipsis 3 :11
Yo vengo pronto. Retén lo que tienes para que nadie tome tu corona.

La insistencia de la palabra es:

Lucha, se fiel, espera, ama, espera su venida, soporta la prueba, reten, guarda bien tus triunfos, tus premios, tus coronas.

Se buscador del premio y corona, de dignidad real, de distintivo de nobleza, de realeza, soberanía, esplendor, triunfo, honor, galardón, recompensa.

El hombre es coronado de una forma natural,

Salmos 8:5
Lo has hecho un poco menor que los ángeles y le has coronado de gloria y de honra.

pero Cristo es el único digno de llevar tal corona.

Hebreos 2:9
Sin embargo, vemos a Jesús, quien por poco tiempo fue hecho menor que los ángeles, coronado de gloria y honra por el padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

(Medallas al Rey en Barcelona '92)

El es él único que hace posible todo, todo fue creado por Él y para Él, Él nos da vida y la posibilidad de alcanzar metas y coronas, a Él pertenecen y para Él las conseguimos.

Las coronas no son para gloria propia, sino para El Señor.

Apocalipsis   4
 1. Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo. La primera voz que oí era como de trompeta que hablaba conmigo diciendo: "¡Sube acá, y te mostraré las cosas que han de acontecer después de éstas!"
 2  De inmediato estuve en el Espíritu; y he aquí un trono estaba puesto en el cielo, y sobre el trono uno sentado.
 3  Y el que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe y de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris semejante al aspecto de la esmeralda.
 4  También alrededor del trono había veinticuatro tronos, y sobre los tronos vi a veinticuatro ancianos sentados, vestidos de vestiduras blancas, con coronas de oro sobre sus cabezas.
 5  Del trono salen relámpagos y truenos y voces. Y delante del trono arden siete antorchas de fuego, las cuales son los siete Espíritus de Dios.
 6  Y delante del trono hay como un mar de vidrio, semejante al cristal. Junto al trono, y alrededor del mismo, hay cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.
 7  El primer ser viviente es semejante a un león, y el segundo ser viviente es semejante a un becerro, y el tercer ser viviente tiene cara como de hombre, y el cuarto ser viviente es semejante a un águila volando.
 8. Y cada uno de los cuatro seres vivientes tiene seis alas, y alrededor y por dentro están llenos de ojos. Ni de día ni de noche cesan de decir: "¡Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era y que es y que ha de venir!"
 9  Y cada vez que los seres vivientes dan gloria, honra y alabanza al que está sentado en el trono y que vive por los siglos de los siglos,
 10  los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos; y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
 11  Digno eres tú, oh Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder; porque tú has creado todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron creadas.


En nuestras vidas y en esta mañana tenemos la oportunidad para echar nuestros triunfos al Señor, dándole todo honor y gloria.

Apocalipsis 6:2
Y miré, y he aquí un caballo blanco. El que estaba montado sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona; y salió venciendo y para vencer.

David Ibáñez